Culiacán | Sinaloa | Un operativo del Grupo Interinstitucional en Culiacán y Cosalá dejó al descubierto un cambio en la forma de operar del Cártel de Sinaloa: el aseguramiento de un laboratorio inactivo y cinco áreas de concentración de químicos confirma que los antiguos superlaboratorios están quedando en el pasado, dando paso a instalaciones más pequeñas y móviles.
Las acciones se realizaron en el marco de la “Operación Búsqueda, Localización y Destrucción de Laboratorios Clandestinos”, con participación del Ejército Mexicano, Guardia Nacional, Secretaría de Marina, Fiscalía General de la República, Fiscalía Estatal y la Policía Estatal Preventiva.
En el poblado La Cuchilla, en Cosalá, se ubicó un laboratorio inactivo con equipo como un reactor, centrifugadoras, quemadores, ollas de peltre, cilindros de gas, tambos, garrafas y costales con sosa cáustica, además de fosas para desecho de sustancias químicas.
Las áreas de concentración estaban en Estancia Los Burgos, Ejido Los Mayos de Abajo, Corralejo y Alcoyonqui (Culiacán), así como en El Limoncito (Cosalá). Ahí se aseguraron grandes cantidades de sosa cáustica, tolueno, metanol, acetona, ácido sulfúrico, alcohol etílico, costales, bidones, bolsas de plástico y utensilios de preparación.
Todo el material fue destruido conforme a los protocolos y puesto a disposición de la Fiscalía General de la República.
Este decomiso se suma a una tendencia detectada por autoridades federales: la fragmentación de los centros de producción de drogas sintéticas en micro-laboratorios más fáciles de mover y ocultar, reduciendo el riesgo de pérdidas millonarias en un solo golpe.



