El Penal de Ocoro ; historia, cierre y nuevo uso del antiguo centro penitenciario de Guasave

Guasave | Sinaloa | Durante décadas, el Penal de Ocoro fue el principal centro de reclusión del municipio de Guasave. Oficialmente conocido como Centro de Ejecución de las Consecuencias Jurídicas del Delito (Cecjude), este inmueble marcó una etapa importante en la historia del sistema penitenciario local, hasta su cierre definitivo en noviembre de 2015.

El penal, ubicado en las inmediaciones de la comunidad de Ocoro, operó como una cárcel municipal con una capacidad aproximada para 150 internos. Sin embargo, en distintos periodos llegó a albergar más de 200 personas, situación que generó problemas de sobrepoblación y constantes señalamientos por las condiciones del inmueble.

Problemas internos y operativos de seguridad

Durante sus últimos años de funcionamiento, el Penal de Ocoro fue escenario de riñas entre internos y múltiples operativos de revisión realizados por autoridades estatales, policías ministeriales y elementos del Ejército Mexicano. Estas acciones tenían como objetivo mantener el control del penal y detectar armas, drogas u objetos prohibidos.

Las autoridades reconocieron que la infraestructura del centro penitenciario ya no cumplía con los estándares necesarios para garantizar la seguridad y los derechos humanos de las personas privadas de la libertad.

Cierre definitivo en 2015

El 14 de noviembre de 2015, el Penal de Ocoro fue cerrado de manera oficial mediante un amplio operativo de seguridad en el que participaron más de 300 elementos. Durante esta acción, 164 internos fueron trasladados principalmente al penal de Felipe Ángeles, en el municipio de Ahome.

El cierre se justificó por el deterioro del inmueble y la necesidad de reordenar el sistema penitenciario en la región, marcando el fin de la cárcel municipal de Guasave.

Reutilización del inmueble

Tras su clausura, el antiguo penal no quedó en el abandono. A lo largo de los años, el inmueble ha sido objeto de evaluaciones y adecuaciones para distintos usos públicos. Entre los proyectos planteados se incluyó su posible conversión en instalaciones para la Dirección de Seguridad Pública Municipal y como parte de un centro de justicia regional.

En años recientes, parte del ex penal ha sido habilitada como juzgado cívico, donde se atienden faltas administrativas bajo un nuevo modelo de justicia. Además, el edificio ha funcionado como refugio temporal para personas en situación vulnerable durante descensos de temperatura, así como sede para la realización de trámites civiles, como la entrega de cartillas del Servicio Militar Nacional.

Un espacio que cambió de función

Hoy, el antiguo Penal de Ocoro representa un ejemplo de reutilización de espacios públicos que en su momento estuvieron ligados al sistema penitenciario. Aunque su pasado está marcado por el encierro y la sobrepoblación, actualmente cumple una función social y administrativa distinta, adaptada a las necesidades del municipio.

El inmueble permanece como un referente histórico para Guasave, recordando una etapa clave en la evolución de la seguridad y la justicia en la región.

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