Culiacán | Sinaloa | Una investigación de Milenio, basada en boletines del gabinete de seguridad y notas periodísticas, documenta que las Fuerzas Especiales Avendaño (FEA) son el grupo de La Mayiza que más líderes de alto rango ha perdido en el último año: diez “capitanes” caídos desde el inicio del conflicto interno del Cártel de Sinaloa el 9 de septiembre de 2024.
El golpe más reciente ocurrió este fin de semana, cuando agentes federales detuvieron en Los Mochis a Jesús Miguel Avendaño, alias El Chendo o El 16, uno de los principales operadores de las FEA y segundo en el organigrama sólo detrás de Juan Avendaño, El Viejo Mayor. Junto a él fueron capturados Jayson Ariel Tapia, Flaco Avendaño; José Antonio García y José Vizcarra, integrantes de la división logística encargada de mover armas, dinero y drogas —principalmente fentanilo y metanfetaminas— hacia Estados Unidos.
Un militar consultado por Milenio consideró el operativo como “un movimiento fuerte del gobierno federal”, ya que los detenidos conocían rutas y métodos clave de la organización. “Es como matar al chef que tiene la receta secreta del platillo favorito del restaurante: es un conocimiento que pierdes y que hay que volver a construir”, señaló.
La investigación detalla que, mientras las FEA han perdido diez mandos en este periodo, Los Rusos suman siete bajas, Los Flechas MZ seis, La Sombreriza y Los Rugrats cinco cada uno, y Los Ántrax dos. En conjunto, La Mayiza ha perdido 35 “capitanes” en menos de 365 días.
Milenio reconstruye que las FEA tienen su origen en los hermanos Martín, Héctor, Ignacio y Sergio Avendaño Ojeda, quienes desde los años 80 traficaban marihuana y cocaína para el Cártel de Sinaloa. Tras especializarse en lavado de dinero y sortear golpes judiciales en México y Estados Unidos, el clan dio un giro en 2019, durante el “Culiacanazo”, al transformarse en brazo armado y alinearse con Los Chapitos.
Sin embargo, inteligencia militar indica que hace dos meses rompieron con Ovidio Guzmán y sus hermanos para unirse al “Mayito Flaco”, movimiento que habría debilitado su estructura y facilitado las operaciones en su contra.
A casi un año del estallido del conflicto, Milenio concluye que las alianzas dentro del Cártel de Sinaloa siguen siendo inestables, y que cada captura de un mando clave reconfigura el equilibrio de poder en la organización.



