Cuando bajan las temperaturas, también suele bajar el ánimo. Los días se sienten más cortos, cuesta levantarse de la cama y el cansancio aparece con más facilidad. La buena noticia es que pequeños cambios en tu rutina pueden ayudarte a recuperar energía y bienestar durante esta temporada.
Empieza el día con luz y movimiento
Aunque el frío invite a quedarte bajo las cobijas, abrir las cortinas al despertar y moverte un poco ayuda a activar el cuerpo. Estirarte, caminar unos minutos o hacer respiraciones profundas puede marcar la diferencia en tu estado de ánimo desde temprano.
Alimentación que reconforta y nutre
Durante los días fríos, el cuerpo pide comidas calientes. Opta por sopas, caldos, infusiones y alimentos ricos en vitaminas. No se trata solo de “llenar”, sino de elegir opciones que te hagan sentir bien y te aporten energía real.
Cuida tu descanso
El frío puede alterar los horarios de sueño. Dormir bien es clave para mantenerte con ánimo estable. Procura rutinas nocturnas tranquilas: baja la intensidad de las pantallas, toma una bebida caliente sin cafeína y crea un ambiente cómodo para descansar.
Pequeños rituales que suman bienestar
Un baño tibio, una crema con aroma que te guste, escuchar música tranquila o leer unos minutos pueden convertirse en rituales diarios. Estos espacios personales ayudan a reducir el estrés y mejorar el estado emocional.
Conéctate contigo
Los días fríos también son una oportunidad para bajar el ritmo. Escuchar cómo te sientes, respetar tus tiempos y permitirte descansar sin culpa es una forma de autocuidado que impacta directamente en tu ánimo.
No se trata de hacer grandes cambios, sino de sumar hábitos sencillos que te acompañen durante esta temporada. Tu bienestar empieza en lo cotidiano.



