por Marco López
Mazatlán | Sinaloa | Mazatlán hoy no es un día cualquiera. Es 14 de mayo, fecha que vibra con orgullo en el alma de todos los mazatlecos. En este día, pero del año 1531, se sembró la semilla de lo que hoy es uno de los destinos más emblemáticos de México: Mazatlán, “el lugar de los venados”, joya del Pacífico y orgullo sinaloense.
Mazatlán no nació de la noche a la mañana. Su historia se tejió con la fuerza de los pueblos indígenas, la ambición de los conquistadores y el empuje incansable de hombres y mujeres que vieron en sus playas doradas un futuro brillante. De puerto comercial a paraíso turístico, Mazatlán se ha reinventado una y otra vez sin perder su esencia: alegre, valiente, y con ritmo de banda.
Con la llegada de inmigrantes alemanes en el siglo XIX, el puerto vivió un auge que marcó su arquitectura, su comercio… ¡y hasta su música! ¿Quién diría que del encuentro entre dos culturas nacería esa mezcla que hace a Mazatlán único en el mundo?
Hoy, esta ciudad no solo presume su historia. Presume su malecón de clase mundial, sus atardeceres que quitan el aliento, su gente cálida y fiestera, y su carnaval, que año con año hace retumbar el Pacífico con alegría sinaloense.
Mazatlán no solo se fundó. Mazatlán se siente, se vive y se lleva en la sangre


